!Hola!
Tenía en calendario escribirles la semana pasada, pero entre
una cosa y otra, los compromisos, los tropezones (típicos de la RP) y otras
cosas, he tenido el blog un poco en el olvido.
Comienzo por contarles mi experiencia el pasado domingo 17
de enero, en las Fiestas de la Calle San Sebastián, que se celebrant en el
Viejo San Juan en mi hermoso Puerto Rico. Nunca había estado en estas fiestas
porque siempre me habían parecido un revolú, un sal pa’fuera. En fin, me
parecían un montón de gente amontonada entre alegría, algarabía y empujones. Y,
Bueno… demás está decir que le huyo a cualquier posibilidad adicional de
tropezar y caer al suelo. Pero, en esta ocacasión todas las personas con las
que hablaba de que me interesaba experimentar las Fiestas de la Calle San
Sebastián, me convencieron de hacerlo bajo el argumento de que eran la edicón major
organizada de la que habían participado. Era algo que tenia que constatar yo
misma. Siendo que me he perdido este divertido festival por tantos años y ante
la posibilidad de pasarla bien y no tropezar me lancé a la aventura.
Antes de seguir, debo felicitar a la Administración
Municipal de San Juan y toda su empleomanía, así como a la Autoridad de
Transporte Integrado de Puerto Rico y a todos los que trabajaron en la
organización y la logística de la edición 2016 de las Fiestas de la Calle San
Sebastián. Y, les felicito porque siendo yo una persona con un impedimento
visual no me tope con ninguna dificultad para moverme en el trasporte desde las
estaciones del Tren Urbano hacia las guaguas que trasladaban a todos hasta el
Viejo San Juan, y viceversa. Tengo que decir que he estado en actividades
multitudinarias, actividades de millones de personas, en otras partes del mundo
y no encuentro manera para no sentirme orgullosa de mi País al darme cuenta de que
la organización del transporte para las Fiestas de este año fue de caliber mundial.
Incluso, major que lo que he podido experimentar en esas otras actividades
mucho más grandes.
Y, una vez en el Viejo San Juan, caminé por todas las plazas
donde hubo oferta artística, canté y bailé mientras caminaba por las calles de
la Ciudad Amurallada en medio de comparsas improvisadas hasta llegar a la Calle
San Sebastián, nombre del santo en cuyo nombre se lleva a cabo este festival
año tras año. Una fiesta que ya ha sido calificada como de las más importantes
del mundo y que en lo personal, tras mi experiencia, debo decir que es una
fiesta que Nadie debería perderse, no importa en el lugar del planeta que viva.
Con un poco de ayuda de mis acompañantes no hubo caídas, ni
tropezones. Solamente diversion y alegría de esa que solamente se puede
experimentar en el País con las Navidades más largas del mundo.
Pensar que me lo había perdido. Pero, uno de mis propósitos
este año es vacíar un poco mi lista de cosas por hacer. Más aún, ver un poco
más de lo que me he perdido.
Será un año de muchos retos y metas por cumplir. De inflar
sueños que se han vaciado y moverlos al renglón de metas logradas. Y, que major
manera de comenzar que compartiendo con la gente de mi Tierra.
Porque todo tiene una razón de ser, las monedas tienen dos
lados y cada quien ve la vida según los ojos que le tocaron. Cambia la forma de
ver la vida y disfruta. Al fin y al cabo, todo es cuestión de perspectiva.
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