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miércoles, 27 de enero de 2016

Viendo lo que me he perdido.


!Hola!

Tenía en calendario escribirles la semana pasada, pero entre una cosa y otra, los compromisos, los tropezones (típicos de la RP) y otras cosas, he tenido el blog un poco en el olvido.

Comienzo por contarles mi experiencia el pasado domingo 17 de enero, en las Fiestas de la Calle San Sebastián, que se celebrant en el Viejo San Juan en mi hermoso Puerto Rico. Nunca había estado en estas fiestas porque siempre me habían parecido un revolú, un sal pa’fuera. En fin, me parecían un montón de gente amontonada entre alegría, algarabía y empujones. Y, Bueno… demás está decir que le huyo a cualquier posibilidad adicional de tropezar y caer al suelo. Pero, en esta ocacasión todas las personas con las que hablaba de que me interesaba experimentar las Fiestas de la Calle San Sebastián, me convencieron de hacerlo bajo el argumento de que eran la edicón major organizada de la que habían participado. Era algo que tenia que constatar yo misma. Siendo que me he perdido este divertido festival por tantos años y ante la posibilidad de pasarla bien y no tropezar me lancé a la aventura.

Antes de seguir, debo felicitar a la Administración Municipal de San Juan y toda su empleomanía, así como a la Autoridad de Transporte Integrado de Puerto Rico y a todos los que trabajaron en la organización y la logística de la edición 2016 de las Fiestas de la Calle San Sebastián. Y, les felicito porque siendo yo una persona con un impedimento visual no me tope con ninguna dificultad para moverme en el trasporte desde las estaciones del Tren Urbano hacia las guaguas que trasladaban a todos hasta el Viejo San Juan, y viceversa. Tengo que decir que he estado en actividades multitudinarias, actividades de millones de personas, en otras partes del mundo y no encuentro manera para no sentirme orgullosa de mi País al darme cuenta de que la organización del transporte para las Fiestas de este año fue de caliber mundial. Incluso, major que lo que he podido experimentar en esas otras actividades mucho más grandes.

Y, una vez en el Viejo San Juan, caminé por todas las plazas donde hubo oferta artística, canté y bailé mientras caminaba por las calles de la Ciudad Amurallada en medio de comparsas improvisadas hasta llegar a la Calle San Sebastián, nombre del santo en cuyo nombre se lleva a cabo este festival año tras año. Una fiesta que ya ha sido calificada como de las más importantes del mundo y que en lo personal, tras mi experiencia, debo decir que es una fiesta que Nadie debería perderse, no importa en el lugar del planeta que viva.

Con un poco de ayuda de mis acompañantes no hubo caídas, ni tropezones. Solamente diversion y alegría de esa que solamente se puede experimentar en el País con las Navidades más largas del mundo.

Pensar que me lo había perdido. Pero, uno de mis propósitos este año es vacíar un poco mi lista de cosas por hacer. Más aún, ver un poco más de lo que me he perdido.

Será un año de muchos retos y metas por cumplir. De inflar sueños que se han vaciado y moverlos al renglón de metas logradas. Y, que major manera de comenzar que compartiendo con la gente de mi Tierra.
Porque todo tiene una razón de ser, las monedas tienen dos lados y cada quien ve la vida según los ojos que le tocaron. Cambia la forma de ver la vida y disfruta. Al fin y al cabo, todo es cuestión de perspectiva.

                                                                                                                                                                               


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