Caminar por la vida con conocimiento de que
ves todo muy distinto al resto de los mortales a veces puede ser Bueno y a
veces no. Pero, en esta ocasión les contaré de una experiencia que me había
guardado, pero fue tan buena que he decidido que la tienen que conocer.
La travesía la hice junto a otros cuatro
amigos. Todos con lo que nosotros llamamos “visión normal”.
Sería 17 de julio de 2016 cuando en horas
de la madrugada abordamos nuestro primer avión saliendo de San Juan, Puerto Rico,
con destino a hacer una escala de varias horas en Newark, New Jersey. Llegamos,
desayunamos y fuimos a conocer la imponente Catedral Basílica del Sagrado Corazón,
Una joya arquitectónica tal que un día no es suficiente para poder conocer todos
los detalles que tiene. Son millones. Que les digo de unas horas. Solamente
alcancé a observar una mínima parte de lo maravillosa que es la estructura. De
ahí fuimos a almorzar, en un lugar pequeño llamado Justin’s BBQ. El sabor de la
comida es fenomenal. El costo es accesible y el trato de sus empleados
estupendo.
Regresamos al aeropuerto para tomar nuestro
próximo vuelo, el que nos llevaría al otro lado del planeta, con una nueva
escala en Münich, Alemania. Allí tendríamos una espera de 14 horas y
planificábamos usar toda la mañana para dar un paseo por el centro de la
ciudad. Claro, no contábamos con el atraso de varias horas de vuelo que nos
dejarían con solamente el tiempo suficiente para intentar conocer todo el
Aeropuerto de Münich. Llegada la hora abordamos el avión con destino a
Cracovia. Allí nos encontraríamos con dos amigas para completar el grupo de
cinco. Era tarde así que nos fuimos a dormir. A la mañana siguiente comenzarían
nuestros días en Cracovia.
¿Por qué Polonia? Sencillo. Cada tres años
jóvenes del mundo entero, convocados por el Papa, acuden a un país sede en el
que se congregan para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud. En esta
ocasión, Cracovia, Polonia, sería la ciudad sede. Pero, antes de las
actividades propias de esta intensa pero hermosa semana, hay actividades
corriendo en ciudades aledañas a la ciudad sede. Estábamos conscientes de que
Cracovia se abarrotaría de gente (la contabilidad oficial de la participación
en la JMJ 2016 asciende a unos 3 millones de personas) por ello decidimos irnos
unos días antes y poder conocer un poco la ciudad que nos albergaría a la
semana siguiente. Luego de esa corta estadía en Cracovia nos dirigimos a
Wolbrom. Allí nos esperaban las familias que nos albergarían durante toda la
semana de los Días en las Diócesis. Ninguno habíamos vivido este tipo de
experiencia. Y debo reconocer que ha sido la más enriquecedora y hermosa que he
tenido en mi vida. Éramos cinco y no cabíamos todos en una sola casa. Así que
nos asignaron tres familias en residencias aledañas. Cada una distinta. Cada una,
una experiencia. Tuve la grandiosa oportunidad de convivir esa semana con “Paul
y Mama”, sus hijas y nietos. Probar la exquisita comida que Mama hacía a
diario, los postres horneados en casa con bayas que ellos mismos cosechan. El
patio trasero de la residencia estaba lleno de manzanos, arbustos de bayas,
plantas de tomate, lechugas, papas, en fin, todo un huerto. Paul nos mostró
además las plantas que él mismo cultivaba y vendía. Aprendí en esa semana a
convivir con una cultura distinta, un idioma distinto, y a apreciar todo de
forma distinta. Todas estas familias tenían una alegría indescriptible por
tener a un pequeño grupo de peregrinos de Puerto Rico en sus hogares.
Intercambiamos historias, les mostramos donde en el mapa del mundo queda
nuestro pequeño tesoro y hasta les mostramos fotos en Internet de nuestros
lugares más hermosos (no necesariamente los más visitados). Dejamos un poquito
de nosotros en Wolbrom y definitivamente, Wolbrom vino a casa conmigo.
Participamos allí de todas las actividades propias de los Días en las Diócesis.
Peregrinaciones, visitas a santuarios, la visita a Auschwitz. Que debo decir ha
sido la experiencia más triste que he tenido. En efecto estaba contenta de
estar junto a peregrinos de Malaysia, Venezuela, Botswana y Polonia, en todas
estas actividades. Pero, Auschwitz tiene en sí, el aire de muerte y
sufrimiento. Un lugar que no debió existir nunca, para el propósito que fue
usado.
Luego de una fantástica semana en Wolbrom
volvimos a Cracovia, para las actividades de la JMJ. Hubo lluvia, sol viento.
Un poco de todo. Para las actividades centrales nos acomodaron en el área de
personas con impedimentos. El área estaba muy bien preparada para las personas
con impedimentos de movilidad y personas en sillas de ruedas. No así para
personas con otro tipo de impedimento. Si bien estábamos ubicados justo al
frente de una de las pantallas la realidad es que la zona quedaba a uno de los
lados de la tarima y no era posible apreciar bien la Eucaristía y las otras
actividades a menos que fuera a través de la pantalla. Eso sí, los voluntarios
eran todos muy amables y atentos. De ellos ni una queja. La realidad es que
todo en Cracovia estuvo muy bien organizado.
Tuve un percance con el pie izquierdo el viernes
de esa semana. En la mañana habíamos ido a visitar los santuarios de la
Misericordia y Santa Faustina. Ya en la tarde caminando hacia el Vía Crucis, no
aguantaba más. La semana anterior, en los días que estuvimos en Wolbrom tuve
una caída bastante fuerte mientras caminaba en peregrinación (ya saben es mucha
gente) con mi bastón verde y una mochila en la espalda. Caminamos un poco más
de 17 kilómetros para llevar al Santuario de la Virgen Negra en Czestochowa. La
experiencia fue… Bien, no fue una mala experiencia salvo por la caída provocada
por mis intentos de seguir el paso de quien nos pedía ir más rápido. Aún yo
sabiendo que si no me fijaba bien en el camino pasaría lo esperado. Vamos, que
ustedes y yo sabemos lo mucho que nos gusta el piso a “los RPers*” ;) Ese día
mi rodilla derecha se hinchó horrible. Pero, no se rompió (al menos eso creo…
hasta ahora…jajaja). Volvamos a donde estaba, el viernes en que el pie
izquierdo se rindió y dijo que no caminaba más. Me llevaron a una tienda de
emergencia, allí un médico me revisó y me puso una bolsa de hielo. Pasaría
cerca de media hora cuando miraron y el pie seguía “igual”. La realidad es que
el dolor iba en aumento cada segundo que ese paquete frío se mantenía sobre mi
pie. Bien, llegó el momento de irme al hospital. El doctor estaba muy
preocupado de que tuviera una Trombosis Venosa Profunda. Fue ahí cuando me
asusté. Por supuesto que no sabía lo que eso quería decir, pero el mero término
dicho en inglés con acento polaco me asustó. Aunque me asustó mucho más cuando
el doctor dijo “Did you see a heart doctor in your country?”. Eh… no… Why? “Well..
I think you shiuld?” Fue ahí cuando mi cerebro (extremadamente creativo e
imaginativo) me hizo creer que me podía morir en Polonia. Llegaron los
paramédicos, me montaron en una camilla, me subieron a la ambulancia (todos
hablando en polaco). ¿Asustada yo? ¡Nah! ¡Aterrada! Sólo imaginen la escena.
Luego de recomendarte visitar un cardiólogo, te suben a una ambulancia, ninguno
de los paramédicos habla inglés y no quieren que nadie te acompañe… Sí, the struggle is real! Finalment
permitieron que una de mis amigas me acompañara en la travesía en ambulancia.
Paréntesis: JAMÁS había tenido la experiencia de que me llevaran al hospital en
ambulancia.
Sigamos. Una vez en el hospital (que no se
parecía a nuestros hospitales acá) no permitieron que nadie me acompañara
adentro. Así que tuve un encuentro cercano con el miedo de tener algo en el
corazón (o el pie roto) y el miedo de no entender ni a la mitad de los médicos
y enfermeras porque solo unos cuantos hablaban inglés y yo lo único que sé de
polaco es “sí, no, gracias y buenos días”. En un espacio como de hora y media
(les diría dos horas para que no se asombren mucho pero en realidad es que si
vemos las horas de llegada y salida del hospital – incluidas en el reporte
médico en polaco que me entregaron a la salida junto a la receta – pues no
sería justo decir que tardaron dos horas), me hicieron radiografías dos veces,
me hicieron análisis de sangre y varios médicos vieron esas analíticas y las
radiografías. Me dieron de alta con claras instrucciones de levantar la pierna,
ponerme hielo cada cinco horas por espacio de 15 minutos y no caminar bajo
ninguna circunstancia. Luego de una intensa búsqueda logramos llegar en dos
taxis al lugar en el que no estábamos quedando.
¿Sabían que soy terca? He llegado a pensar
que viene dentro de la genética de la RP**, pero es algo que no he discutido
con otros RPers* así que no puedo decir que sea un argumento concluyente. En
fin…
Al día siguiente iniciaba la actividad más
importante de la JMJ. Tendríamos que caminar varios kilómetros para llegar al
lugar en el que unas tres millones de personas tendríamos la actividad de
cierre, la vigilia de oración y la misa al otro día. Temprano fuimos por la
receta que me ordenaron en el hospital
la noche anterior. Luego entre caminatas, trenes y ángeles que se cruzaron en
nuestro camino llegamos al lugar de la vigilia. Cuando digo que la gente de
Polonia es gente linda y encantadora, lo digo de todo corazón. Más de uno, sin
conocernos, nos auxiliaron dándonos transporte hasta los puntos más cerca en
los que nos podían dejar por los cierres de carreteras que tenía el gobierno.
La seguridad era sumamente alta en esos días. El Papa Francisco estaba en
Cracovia y amenazas de posibles ataques terroristas eran algo normal que
sucedieran. No pasó nada grave. Insisto, la seguridad era máxima. Tengo que
reconocer que no me había sentido tan segura jamás.
Pasamos un hermoso tiempo en la vigilia. Me
impresionaron sobremanera los testimonios de los jóvenes que contaron como sus
vidas cambiaron al entregarse al Señor.
Por supuesto que no todo es color de rosa.
Vamos, que en ningún lugar en el que haya congregadas más de tres millones de
personas, todo va a estar de plácemes.
Una de las cosas que me desilusionó mucho
es ver como las personas con impedimentos de movilidad (indistintamente de la
nacionalidad, porque me pasó con todos), tanto para entrar como para salir de
las sedes de los eventos grandes, empujaban, gritaban que tenían más derechos
de pasar porque estaban en sillas de ruedas. En una ocasión fue necesario
responder y dejarles saber que la discapacidad visual es igualmente un impedimento,
que ellos pese a no poder moverse pueden observar y esquivar los obstáculos a
su paso. Nosotros no. En todo el camino siempre conté con ayuda. ¿Les dije que
viajé con cuatro amigos geniales? Pues se los repito ;)
Los días restantes en Polonia los
utilizamos para hacer un viaje a Varsovia y otro a las montañas de Zakopane.
Varsovia, en contraste con Cracovia no me pareció una ciudad tan segura. Sí es
una ciudad interesante. Conviven allí la arquitectura de antes de la guerra (lo
que queda) con los edificios ultra modernos y eso es impresionante. Tiene mucha
historia y ciertamente unas horas no fueron suficientes para recorrerla toda.
Zakopane es una región preciosa. Las montañas, el queso hecho a mano, la
arquitectura en madera.
Un solo país, cuatro ciudades completamente
distintas una de la otra. Y tengo que admitir que, si me dieran la oportunidad
de regresar a Polonia, volvería a Wolbrom sin pensarlo dos veces. En la ciudad algunos
dicen que allí lo que viven son personas sin estudios ni educación. Pero, yo
viví otra cosa. La gente de Wolbrom es la más dada y encantadora que he
conocido. Allí se vive verdaderamente en comunidad, todo el mundo se conoce y
el sentido de pertenencia se percibe en cada uno de sus habitantes.
¿Por qué no les conté de esto justo al
llegar del viaje? La realidad es que
creo que ha sido por vagancia. Eso y que no encontraba el momento en el que las
palabras fluyeran para poder expresar todo condensado. Fueron 20 días de viaje
y experiencias. Que, evidentemente, no están detallados aquí. Pero, tienen una
idea.
No les prometo una entrada diaria, ni
semanal. Quizás mensual o semestral. Bueno. Ustedes simplemente espérenla que
vendrá cuando ya se estén cansando y piensen que no volveré a escribir.
Les envío un abrazo y Gracias Totales por
leer.
*RPer -Término que usamos en varias comunidades
sociales para referirnos a quienes padecemos de RP.
**RP - Siglas de Retinitis Pigmentosa. También
conocida en algunas partes del mundo como Retinosis Pigmentaria. Se trata de un
padecimiento genético en el que las células de la retina (las neuronas de la
retina) conocidos como bastones y conos, están muriendo constantemente. Al
momento no hay una cura definitiva por lo que quienes lo padecemos pudiéramos
llegar al estadío de ceguera total. Se manifiesta por la carencia de visión
nocturna y también se caracteriza por tener visión de túnel. Algo así como si
colocaras un tubo en cada uno de tus ojos e intentaras utilizar tu visión
periferal ahí dentro. Pero, tranquilos
que la ciencia no se ha olvidado de nosotros. ;)